jueves, 13 de abril de 2017

El terrorismo de ETA asesina a carlistas

NOVEDAD EDITORIAL

IBÁÑEZ, Víctor Javier, Una resistencia olvidada. Tradicionalistas mártires del terrorismo, Madrid, Ed. Auzolan, 2017, 227 pp.


ACABA DE APARECER un nuevo libro en el mercado editorial. Se trata de una nueva línea de investigación por lo que respecta a su concreción última: los carlistas asesinados por ETA

Asistimos al desarrollo de un tema desgraciadamente muy actual y oportuno debido a los relatos de plomo que comienzan a aparecer sobre el terrorismo etarra. Ya hace unos días se escenificó en Bayona la entrega de armas por ETA. 

Así mismo, se trata de un libro original porque especifica la aplicación del terror a los tradicionalistas carlistas. Víctor Javier Ibáñez es el primer autor que toma esa perspectiva ignorada por muchos y olvidada sistemáticamente por las instituciones públicas, para las cuales ETA atenta sobre todo y en primer lugar a la Democracia. Así, como víctimas por la Democracia, van a pasar a la Historia los asesinados por ETA. Sin embargo, ¿es esto verdad?

Hasta ahora el sistema político español e internacional ha vinculado a las víctimas del terrorismo con la Democracia liberal. Pues bien, este libro deja claro que las víctimas no lo son por la Democracia, sino que son víctimas por todos los perversos objetivos terroristas y ya está. 

Son víctimas del terrorismo una larguísima lista de guardias civiles, militares, funcionarios, personas de la calle, españoles de a pie con hombría y dignidad, generalmente con extensa familia y muy buenos cristianos. Sin duda sus profundas creencias religiosas ha sido determinante a los familiares de muchas víctimas para contener el dolor sufrido, para perdonar personal y cristianamente a los asesinos, y para exigir -por imperativo de bien común- justicia social. El autor no quiere que se olvide esto último, ni que se llegue a ser inmisericorde con la sociedad al dejar impunes a los asesinos. 

El tema de este libro  recoge la persecución que los tradicionalistas sufrieron de manos de la banda terrorista ETA. Arrancar y asesinar a los buenos españoles y católicos de Euskalerría significaba necesariamente arrancar de ella a tradicionalistas y desde luego carlistas. ETA disparaba contra personas, pero también contra la Causa que representaban. No en vano, la historia y después los Tercios carlistas de Álava, Guipúzcoa y Vizcaya demuestran, entre otras cuestiones, la gran unión entre Carlismo y tradición española con las nobles tierras vascas. Como esto es así, el autor reclama que se diga por qué murieron asesinados tantos tradicionalistas. Su memoria no puede perderse. 

Fruto de ello, el autor analiza uno por uno el caso de muchos tradicionalistas, aunque personalmente me atrevo a constatar que no todos ellos eran carlistas. De ésta manera, la boina roja de la portada no puede hacerse extensiva absolutamente a todos los asesinados recogidos en este libro, aunque quienes de ellos no eran explícitamente carlistas simpatizasen sin duda con el Carlismo. 

Este original y actual tema lo trata el historiador Víctor Javier Ibáñez en su reciente libro titulado Una resistencia olvidada. Tradicionalistas mártires del terrorismo. Es un libro riguroso y bien trabajado. Falta la autoría de algunas fotografías aunque quizás con ello el autor no quiera repetir nombres, lo que desde luego no es un inconveniente. El libro está en papel y muy bien impreso. Se ha editado en España el presente 2017. En el proyecto se ha involucrado de lleno las ediciones Auzolan. Con cubiertas a color, y papel de calidad, consta de 227 páginas. Contiene la imagen de cada uno de los asesinados entre otras a color. 

Las nueve páginas del prólogo corresponden al dr. Andrés Gambra, de familia con arraigo en el valle de Roncal (Navarra), y el epílogo de cuatro páginas de Alberto Ruiz de Galarreta (seud.  Manuel de Santa Cruz). A una breve bibliografía de 35 títulos le sigue un índice onomástico.  

Nuestra enhorabuena al autor por su generosidad en entregarnos su tiempo y el fruto de su trabajo. Nuestro agradecimiento al esfuerzo editorial es esta sociedad nuestra ayuna en libros libres, auzolan y burujabetza. 

El libro merece adquirirse. Para ello dirigirse a: info@edicionesauzolan.net   


José Fermín Garralda
Dr. en Historia








domingo, 29 de enero de 2017

“El final de una ilusión. Auge y declive del tradicionalismo carlista (1957-1967)” Presentación y comentario

Presentación de “El final de una ilusión. Auge y declive del tradicionalismo carlista (1957-1967)”

(Análisis de un nuevo final ante un nuevo comienzo)

REGRESA LA HISTORIA COMO CIENCIA. Fue el martes 24 de enero a las 19:30 y durante una hora, cuando se presentó un importante libro sobre Carlismo en el Nuevo Casino de Pamplona. Se trata de la obra ganadora ex - aequo de la XIVª edición del Premio Internacional de Historia del Carlismo “Luis Hernando de Larramendi” -abuelo del presentador del acto- de la conocida Fundación Ignacio de Larramendi. Fue fallada hace dos años y medio en Sevilla para fallarse el próximo 25 de enero la XVª edición.

El hermoso salón principal, cuyo balcón señorea la plaza del Castillo de tantos recuerdos siempre -festivos y no tan festivos-, estaba lleno de público. Los convocantes fueron el presidente don Joaquín Molinero Abaurrea y don Luis Hernando de Larramendi como presidente de la Fundación.
Entre los asistentes había numerosos conocidos, doctores e intelectuales, profesores de universidad, como el Dr. Valentín Vázquez de Prada -padre de la autora, historiador de la Edad  Moderna y que en 1986 fue director de tesis de quien esto escribe sobre la administración municipal de Pamplona en el siglo XVIII- , los doctores Satanley G. Payne de University of Wisconsin-Madison, Alfonso Bullón de Mendoza del CEU, Asín RemÍrez de Esparza, Andrés Gambra, Juan José Martinena de la RAEH, Fco. Javier Caspistegui, Jesús Tanco Lerga, Pablo Larraz, Juan Cruz Alli, la profesora Artazcoz y un largo etc., autores como Joaquín Ansorena, Javier Garisoain, Javier Baleztena entre otros muchos.  
El acto fue retransmitido en directo y puede visionarse en el canal youtube (www.larramendi.com).
Correspondió dar la bienvenida en nombre del Casino al historiador Joaquín Ansorena, que agradeció a la Fundación convocante, a los miembros de la mesa y al público. Advirtió que por primera vez se iba a retransmitir el acto en directo, uniendo así este hermoso y antiguo salón con las nuevas tecnologías.

El señor Larramendi -en nombre propio y de sus hermanas Carmen y Coro ahí presentes- inició la presentación del título: El final de una ilusión. Auge y declive del tradicionalismo carlista (1957-67), de la conocida autora la Dra. Mercedes Vázquez de Prada y Tiffe. Este libro de 355 páginas y portada a color, ha sido impreso en Gran Bretaña por Amazon.com y se encuentra en la red digital, pudiendo imprimirse en formato tradicional a pedido. En la sala se vendió a 15 euros. La editorial es Schedas S.L.

Dr. Fco. Asín , el hispanista Dr. Stanley G. Payne, Luis Hernando de Larramendi, la Dra. Mercedes Vázquez de Prada, autora del libro presentado. Foto: JFG2017
El Señor Larramendi presentó la Fundación Ignacio Larramendi, su origen y objetivos, así como el susodicho Premio Internacional. Destacó algo evidente, y es que la Institución convocante no admite la llamada historia apologética, que es una pseudo historia. El Premio se inserta en el vasto marco científico (que -añade quien esto escribe- sobrepasa de forma inclusiva el ámbito del profesorado universitario, conforme a la endogamia e ideologización de la universidad española), de la honestidad académica, en la exposición de los hechos, en un rigor que rechaza la apología o el intento de demostrar apriorismos. En efecto, el historiador tan sólo debe alumbrar el pasado histórico.
Las intervenciones recogidas a continuación sitúan el libro en el ámbito historiográfico, y mostraron ciertas discrepancias entre algunos miembros de la mesa que es interesante resaltar. Su exposición la hacemos según las notas tomadas en la sala, que hemos contrastado y el lector puede contrastar con el vídeo de youtube.
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El Dr. Stanley G. Payne, uno de los mejores hispanistas del ámbito académico, recordó con afecto y no sin melancolía, a dos amigos que -según él- tanto han hecho por el conocimiento histórico de la última guerra en España. Mencionó con emoción a sus amigos el abogado Fco. Javier de Lizarza -recordado como mecenas, gran carlista y español- y al jurista Javier Nagore Yárnoz -gran foralista, también carlista, y que dejó su testimonio e  investigaciones sobre la vivencia de los Tercios de requetés en la Cruzada-. A este insigne hispanista americano se debe el prólogo del libro presentado.
A decir de Stanley G. Payne, el Carlismo ha sido el movimiento político más longevo de la historia contemporánea de España y ha durado mucho tiempo. Ha sufrido un declive sociológico en sus números hasta la actualidad debido a las modernizaciones y los cambios sociales. El destino del Carlismo fue ser resucitado por sus enemigos en 1868 y la primera República, y con las provocaciones de la IIª República. Rejuvenecido por entonces, en 1936 Fal Conde quiso una sublevación sólo carlista y monárquica, aunque finalmente tuvo que sumarse a otros sectores. Eso sí, los carlistas eran los que tenían más determinación. La guerra de 1936 no significó la victoria de los carlistas, aunque tantísimo hiciesen para su logro. A Franco le gustó el tradicionalismo como visión histórica, religiosa y social. Ahora bien, no le gustaba nada el Carlismo como cuestión dinástica o legitimista, por ser -según él- insuficientes para  movilizar a todos los españoles, y un factor de división entre los españoles. A pesar del Decreto de Unificación de 1937, el Carlismo se insubordinó en la primera época del Régimen, lo que ya ha sido estudiado por alguna obra premiada por la Fundación. Franco reservó los cargos de Ministro de Justicia y de presidente de las Cortes a carlistas colaboracionistas, admitió una autonomía limitada de Álava y Navarra, afirmó algunos de los puntos básicos del Carlismo como el catolicismo tradicional, su cultura moral y religiosa y la unidad nacional. Para Franco, exigir más era entrar en el reino de las fantasías. Luego Franco promovió la candidatura del malogrado Carlos VIII. Si hubo carlistas destacados que colaboraron con Franco, sin embargo Fal Conde se opuso rotundamente durante muchos años, a la vez que don Javier se mostraba ambivalente. Franco tildaba a éste de aristócrata francés que no tenía que ver con España, aunque don Javier aceptase los términos básicos del tradicionalismo. Frente a los posibilistas estaban los intransigentes, lo que abre las muchas peripecias narradas en el libro de la presentación.
Según Stanley G. Payne, la autora ha analizado con éxito varios archivos personales para conocer un proceso contradictorio y confuso como es la etapa del Carlismo de 1957 a 1967. Ha sido una labor complicada y ha exigido mucha iniciativa personal en la historiadora. Según el hispanista, lo que hizo difícil la continuación del tradicionalismo genuino -esto es, mantenerse con éxito- fueron tres elementos. Primero, la eclosión de la democracia-cristiana y la social-democracia en Europa, acompañada de una mejora económica sin precedentes. Segundo, el cambio generacional entre los carlistas. Tercero, aquellos aspectos del Concilio Vaticano II que parecían dar al traste la unidad católica y que parecía legitimar la democracia existente; ¡qué puñalada por la espalda! -la del Vaticano II- decían Franco, así como los carlistas puros y el carlista moderado don Javier. Años después, don Carlos Hugo cambió el Ideario y programa tradicionalista por un llamado socialismo autogestionario, que implicaba una oposición al tradicionalismo político y fue heterodoxo, llegando así las primeras elecciones del año 1977. Don Carlos Hugo hizo pasar al Carlismo de la extrema derecha a la extrema izquierda. Según el hispanista, en el libro la autora describe con detalle y equilibrio la lucha de las élites dentro del Carlismo, pondera el peso relativo de sus líderes y sectores, y analiza el conflicto fundamental con la nueva heterodoxia de don Hugo. Se hace a través de una seria investigación de fuentes primarias, que analiza con precisión esta etapa clave de la historia del Carlismo, la última fase del Carlismo verdadero.
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Vista general de la sala. En primera fila, a la izquierda y con corbata,
 el dr. Valentín Vázquez de Prada. Foto: JFG2017
El Dr. Francisco Asín Remírez de Esparza se presentó como  investigador de la primera guerra carlista en Aragón siendo profesor universitario de Zaragoza durante dos décadas. Por eso, lo suyo no era juzgar en profundidad el libro presentado. Quien le conoce, sabe que desde hace muchos años don Francisco Asín es un gran conocedor del mundo editorial y del libro antiguo. Pero lo que aquí más importa es que, además de su rigor doctoral, el ponente conoció en primera persona el Carlismo desde dentro de él durante los años sesenta, como miembro de AET. Así mismo, el hecho de trabajar en las revistas Montejurra y Esfuerzo Común le dio acceso a muchas cartas y a conocer los problemas que se suscitaron.
Francisco Asín agradeció a la autora su trabajo investigador, lo que no impidió mostrarse crítico con algunos de sus planteamientos.
Según el Dr. Asín, los hechos como tales son objetivos, pero no lo son las interpretaciones que se hacen de ellos, pues pueden estar sujetas a diversos planteamientos, principios y prioridades. Es más, también en los documentos hay elementos de subjetividad. Puso un divertido ejemplo de ello. Consideró que el libro es interesante, está lleno de informaciones, a veces poco conocidas y que aporta una visión y una parte de lo que fue el Carlismo. Sin embargo -continuó- la realidad de entonces era mucho más compleja, por lo que se hacen necesarias más fuentes y más puntos de vista que las utilizadas en el libro. Él hubiera preferido más visiones y un mayor contraste entre ellas.
Para el Dr. Asín, el título del libro se refiere a lo que será el huguismo, es decir, la evolución de la Comunión Tradicionalista y el quehacer de José María Valiente hasta el momento de formarse -añade quien esto escribe que mediante ruptura- el llamado Partido Carlista. Sin embargo, en el libro faltan otros sectores como la Regencia de Estella nacida en 1958, la existencia de otras muchas sensibilidades que pudieran dar una visión diferente, y se relega a Fal y a otras importantes personalidades.
Según su propia experiencia y la de otros carlistas, los años 1965-1972 no supusieron para ellos un giro de la extrema derecha a la extrema izquierda, pues no se sintieron en ninguno de ambos ámbitos.
Si la época de José María Valiente y también la de José María Zavala fueron posibilistas, es porque había una presión de los carlistas para obtener del Régimen lo que iban obteniendo don Juan y don Juan Carlos. Con Zavala ocurrió lo mismo, y si Carlos Hugo no se presentó como el príncipe del Régimen sí se presentó como el Príncipe del 18 de Julio -hay carteles de propaganda que lo indican-, pasando luego a intentar ser  “rey” en la oposición.
¿Cómo es posible que un movimiento tan popular, vigoroso y combativo desapareciera casi de golpe en la década de los sesenta? El libro lo quiere explicar de dos maneras. Primera, alegando la postura no firme de don Javier y sus titubeos con don Juan, y, segunda, subrayando los enfrentamientos internos entre los carlistas. La existencia de dichos enfrentamientos es verdad, pero lo primero hay que matizarlo mucho. A continuación el Dr. Asín aportó sus argumentos como idea principal de su exposición.
A modo de síntesis puede decirse que a la afirmación de que al Carlismo le resucitan sus enemigos, habría que añadir que también es cierto que lo matan sus amigos.
Desde su experiencia personal, Asín manifestó lo siguiente. Don Javier fue un hombre sencillo y próximo, y fue coherente en sus ideas, nunca tuvo los vaivenes de don Juan capaz de pactar con los nacis en los 40, hacer declaraciones tradicionalistas en Estoril, y luego pactar con los comunistas en el 75. Se opuso totalmente al fascismo -con palabras y con el hecho de estar prisionero en Dachau-, y aceptó la evolución del quehacer de los carlistas para su permanencia, adaptaciones que muchos años antes hizo don Jaime y se hacen  evidentes en otras ocasiones. El Carlismo no intentaba conquistar el poder por el poder, sino para lograr unas estructuras nuevas que hicieran posible las libertades.  La sociedad pluralista se debía hacer por la vía social cristiana y no marxista. El libro -según el ponente- olvida que don Alfonso Carlos le designó rey a don Javier sino regente, lo que le permitió tener sus dudas sobre qué sería lo mejor para España.
Por otra parte, los movimientos de juanismo y el Carlismo son muy anteriores a don Javier. Comienzan con don Jaime y don Alfonso Carlos y nadie ha dicho que ambos tuvieran titubeos o vaivenes. Sobre ello el ponente aporto diferentes datos al respecto, así como del entrismo de juanistas en los círculos carlistas. En realidad, ni Alfonso Carlos ni don Javier reconocieron a don Juan porque no veían claro ni sus ideas, ni sus actitudes, ni siquiera su legitimidad.
La causa de la crisis de los carlistas no sólo son las desavenencias internas, sino también una labor de ataque exterior desde el Régimen de Franco. El Carlismo recibió ataques por el Régimen con la seducción, mediante ofrecimientos y prebendas, y diferentes actos de fuerza. La autora explica cómo intentaron convencer a algunos profesores de la Universidad de Navarra, y si el historiador y sacerdote Suárez Verdaguer aceptó ser preceptor de don Juan Carlos (añado quizás por ser sacerdote), Álvaro D’Ors rechazó la oferta y dijo: “Los hombres somos flacos capaces de cualquier villanía, pero en este caso me he salvado”. Pocos carlistas cedieron a los ofrecimientos del franquismo o del juanismo, pero eso también erosionó a los carlistas.
A partir de los años 1965, el juanismo desapareció como una opción para los carlistas. Los carlistas vieron en el juanismo un acicate para atacarle  por las prebendas, preferencias y distinciones que obtuvo del Régimen frente al Carlismo.
Al hablar de la crisis de los carlistas hay que abordar la actitud del régimen del Franco: prisiones, prohibiciones, seducciones, y en plena guerra y después el cierre de Círculos y la clausura de los 49 periódicos sin contar las muchas revistas. En efecto, la crisis de los carlistas no son sólo las desavenencias internas sino también la presión e intervención externa. Ello hizo que el Carlismo fuese un movimiento popular que perdiese ganando, que perdió en la paz después de ganar la guerra, siendo excluido de las ventajas de los ganadores y también de los perdedores.
El Carlismo no participó en el Régimen franquista -y mucho menos pudo ser agente de la construcción de España por la que había luchado-, aunque sí participasen en el Régimen algunos carlistas a título particular.
Con estas palabras, el Dr. Asín se distanció desde la experiencia de algunos planteamientos de la autora. Sin duda ello enriqueció la aportación de la mesa.
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Vista general de la sala del Nuevo Casino de Pamplona. Foto: JFG2017
Llegó el turno de la autora, la Dra. Mercedes Vázquez de Prada, tan esperado por el público, que explicó algunas cuestiones sobre la elaboración y redacción de un libro de historia política general, correspondiente a la etapa posibilista de los carlistas con el Régimen franquista entre 1957 y 1967. Contó el cómo y por qué escribe la obra y otras cuestiones significativas.
 Con el título El final de una ilusión quiso reflejar dos sentimientos que aletean en el carlismo en esta época, que son el entusiasmo y el fervor,  contagiado a las masas y percibido en el Acto de Montejurra de forma visual, lugar donde se juntaban carlistas de todas las edades, de todos los grupos sociales y lugares. En la portada del libro hay cinco muchachas con la ilusión propia esa joven edad durante los años 60. “Un sentimiento de ilusión en el sentido de una imagen irreal creada por el sentimiento que es una esperanza de llevar al país a una monarquía tradicionalista, pero que es algo que difícilmente podía llevarse a término y que en definitiva no pudo ser(1). (Quien esto escribe, considera que esta expresión es clave en la exposición del libro, por lo que remitiré mi valoración en nota).
La autora consideró que el Carlismo fue un movimiento importante en la Historia de España hasta los años setenta del siglo XX. Después de más de un siglo y medio de historia, y de tres guerras, aún no se había estudiado lo ocurrido en la década de 1960, etapa conocida sólo por los que la vivieron. Pues bien, es en ella donde se encontrarán -según la autora- las claves del movimiento tradicionalista, que a su vez explicarían el futuro giro del tradicionalismo socio-político al llamado socialismo autogestionario.
Las fuentes utilizadas corresponden a los archivos personales de  Valiente y Fal Conde, ambos depositados en la Universidad de Navarra. El archivo de José María Valiente es de primera categoría, pues atesora una correspondencia activísima entre 1957 y 1967, que incluye a las altas personalidades esparcidas por toda España, y refleja los ambientes económicos y culturales y sociales.  Valiente será un catedrático de derecho civil, que procediendo de las JAP y siendo su presidente, militará en el Carlismo desde 1934. Por otra parte, también el archivo de Fal Conde, abogado sevillano anti colaboracionista con el Régimen, es importantísimo porque será un referente político de primer nivel en la Comunión Tradicionalista, a pesar de ser retirado por don Javier de la jefatura por su tenaz oposición a Franco. Por ello don Javier le nombró  consejero especial.
Gran parte de los carlistas no aceptaron el posibilismo. Cuando los dirigentes apreciaron que Franco giraba en torno a los liberales que apoyaban a don Juan Carlos, es cuando don Javier realizó un giro posibilista acercándose a Franco. Este posibilismo no era una identificación con el franquismo. Los posibilistas querían congraciarse con Franco y acercarse al Régimen por dos motivos. Uno, para tener una holgura política con la que sobrevivir, conseguir una estructura y organización política, no ser arrinconados, actualizar su Ideario, y obtener puestos de influencia. En segundo lugar, para adelantarse en la carrera a los liberales -así dice la autora-, que con Laureano López Rodó a la cabeza estaban diseñando sus estrategias para poner a Juan Carlos de Borbón.
El libro se centra en el período posibilista de los dirigentes del Carlismo oficial con el Régimen de 1957 a 1967, que se divide en dos fases. La primera, de 1957 a 1964, fue una etapa de auge e ilusión, en la que se reactiva un movimiento que aún tenía rescoldos muy vivos, que coincidía con la labor de Valiente -jefe de la secretaría desde 1957 y jefe delegado en 1960- para al final tener lugar el matrimonio de don Carlos Hugo en 1964. La segunda fase, desde finales de 1964 a 1967, fue de declive y desilusión. Luego vino el giro heterodoxo de carlistas hacia el huguismo.
El Tradicionalismo político quedará engullido por la crisis general de los años sesenta en todos los ámbitos: social, político, eclesial, y generacional. Esto va a minar las bases de tradicionalismo. Se asistía a una revolución silenciosa de amplitud occidental y europea. Tras 1964 todos los vientos soplaban en contra: el Régimen de Franco, la Iglesia (quien esto escribe hablaría mejor de crisis en la Iglesia por todos vivida), la sociedad, la crisis generacional (que enfrentará a los tradicionalistas con los que querían hacer otra cosa según el momento). Así, según la doctora, se produce una triple fragmentación de la Comunión: en sus líderes, en su proyecto político, y en las masas desconcertadas por la magnitud del cambio político, social y en el seno de la Iglesia.
Para la autora se trata de un libro sin conclusiones porque es el propio lector quien debe extraerlas fundado en las fuentes que se ofrecen en él, de por sí muy significativas y elocuentes.
 El libro saca a la luz aspectos sorprendentes y hasta ahora poco conocidos de la historia reciente del Carlismo. Plantea incógnitas que pueden ser un punto de partida para muchas investigaciones, pues hay muchísimo Carlismo en todas las regiones de España desde Asturias hasta Canarias, siendo quizás la región de Extremadura la que menos tenía. Además, hay fuentes abundantes para abordar estos trabajos.
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Para terminar don Luis Hernando de Larramendi agradeció la profesionalidad, el rigor, la honradez, el espíritu auténticamente investigador, el ansia por descubrir, tampoco por tomar partido que naturalmente las cosas se ven desde un ángulo y eso es inevitable… porque ha hecho una gran contribución de la que pueden salir muchos trabajos sobre ese período donde inciden muchas concausas, y del período posterior.

José Fermín Garralda Arizcun
Doctor en Historia
Pamplona 29-I-2017
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A modo de curiosidad, un caballero con boina roja repartió abundantes calendarios de bolsillo del año 2017. Lo hizo a la salida del acto académico y después del vino español servido en el salón. Seguramente con ello quería comunicar que el tradicionalismo carlista  (en España el tradicionalismo verdadero continúa o simpatiza con la transmisión de la legitimidad carlista) sigue siendo un proyecto-así dicen hoy- ilusionante para unos, y, para estos mismos y otros muchos simpatizantes, un proyecto  necesario para la sociedad navarra y española. Ciertamente, cuando una sociedad al fin está deshecha, la vuelta de un monarca legítimo, por urgente que sea, podría esperar. 

Decimos un proyecto necesario por la verdad de los principios generales, fundamentos y concreciones particulares de dicho proyecto, por su "olfato" político, y porque todo lo demás -importado por sus viejos y aparentemente triunfadores enemigos- se ha ensayado con un total fracaso por ser ajeno a los valores del Cristianismo, de la ley natural más básica, y de la tradición (tradere) española en cuanto que renovadora. El fracaso de nuestra civilización ha sido hondísimo y prolongado, y el camino de la disolución ha sido y es algo accidentado y reiterativo. Que el tradicionalismo no haya podido frenar y superar este fracaso no es demérito de quienes lo han intentado y siguen intentando, sino de aquellos que se callaron y se suman al carro vencedor. 

Hablamos de una tradición que recoge la civilización católica y española, expresada en un bagaje propio por lo que respecta a la persona, al matrimonio, la familia, los cuerpos sociales intermedios, el Derecho, los derechos propios de las comunidades históricas -Fueros, no delegaciones del Estado- armonizados en la unidad, expresión todo ello de los diversos pueblos hispánicos en sus fundamentos y coordenadas espacio temporales.

lunes, 5 de diciembre de 2016

Proceso de beatificación de 80 mártires en Santander

Un navarro de origen en el Proceso diocesano de beatificación abierto en Santander 
el 3-XII-2016.

Introducción-aclaración y Noticia del Acto jurídico
CON ESMERO y delicadeza la Iglesia católica siempre distinguió los aspectos políticos de los puramente religiosos, por ejemplo en relación con el conflicto ocurrido en España en 1936.
La Carta Colectiva del Episcopado Español rompió la conjuración del silencio (Pío XI) sobre aquella sistemática persecución religiosa que pretendía arrancar la fe católica de España y los españoles. Véase El  mundo católico y la Carta Colectiva del Episcopado español, Burgos, Ed. RAYFE, 1938, 198 pp. Lo mismo ocurrió antes en México, en Rusia y otros países. 
La distinción de ayer entre religión y los aspectos exclusivamente temporales de la política debe mantenerse hoy. Los emperadores romanos decían que los cristianos eran enemigos del César cuando negaban el culto divino, y Bismarck decía que los católicos eran enemigos de la patria para así imponer el kulturkampf. Ruego a nuestros puristas -con algún complejo ellos y a merced de sus oponentes-, que se tranquilicen, pues aquí hablaremos exclusivamente del tema religioso, inherente a muchísimos de los navarros que fueron al frente de batalla.
Cerradas desde hace mucho tiempo las heridas del conflicto de 1936 -los católicos y la Iglesia lo consideraron con toda razón como una Cruzada defensiva-, ahora algunos desean remover el ayer histórico, dicen de él lo que no fue, y abren graves heridas con propósitos  ideológicos y políticos en favor de la IIIª República, confundiendo las cosas y politizando lo que no es política. En resumidas cuentas, aplican un nuevo activismo revolucionario que huye de los problemas actuales por no saber o no querer resolverlos, e incluso según algunos por querer agudizarlos. Además de caer en errores contrarios a toda lógica, mezclan las trágicas situaciones de las represalias con otras cuestiones que deben distinguirse con radicalidad, como es el heroísmo de los 40.461 combatientes navarros, sus intenciones en la lucha en defensa de la Religión perseguida y de su patria, y sus 4.552 muertos más los muchísimas mutilados y heridos.
En Navarra hoy es patente lo que decimos. La actual paralización cultural de los navarros que no da respuesta eficaz a lo que algunos hoy en el poder imponen como criterio inapelable es consecuencia de sucesivas dejaciones durante largas décadas en perjuicio finalmente de la verdad y por ello de la paz social y eclesial.
A los ochenta años de aquel conflicto, el activismo revolucionario de algunos es impulsado indirectamente por el olvido de muchos, y los errores transmitidos en las enseñanzas medias y los medios de comunicación de masas, relativos a importantes cuestiones históricas como la persecución que la Iglesia y los católicos sufrieron durante la IIª República - también ocurrió aunque de forma no sistemática en el s. XIX-, la de muchos clérigos en la revolución de Asturias de 1934, y todo lo ocurrido después.
Simplemente, para mostrar a los fieles la verdad de lo ocurrido, para ser justos con aquellos cuyo proceso de beatificación estuvo congelado durante años con Pablo VI, para fortalecer pastoralmente la vida cristiana de los cristianos en la actualidad y de cara al futuro, desde Juan Pablo II hasta hoy se ha examinado la santidad y heroísmo de muchos cristianos que se enfrentaron a la muerte perdonando. Muchos han sido beatificados por martirio y otros elevados a los altares reconociendo su santidad.
Esto no sólo deja patente por qué murieron las víctimas de la persecución religiosa, sino que, sumado a la persecución religiosa anterior a 1936, explica por qué muchos navarros salieron al campo del Honor en defensa de la religión, de la fé católica en sus familias, en la educación de sus hijos, y en el pueblo, así como  de su patria España en ejercicio del cuarto mandamiento de la ley de Dios.
Por su actualidad incluimos el Acto eclesial, de naturaleza únicamente religiosa, celebrado en la ciudad de Santander este 3 de diciembre de 2016, día de San Francisco Javier.
Ya hay muchos navarros en los altares por su probado martirio entre 1936-1939.
En este Blog nos hacemos eco de don Manuel Arizcun Moreno, nacido en Madrid pero oriundo de Navarra (valle de Baztán), casado con una ilustre dama de dicho valle y padre de nueve hijos, que fue presidente de la Junta Diocesana de Acción Católica de Navarra e íntimo colaborador seglar con Mons. Marcelino Olaechea Loizaga. Había sido comandante de Estado Mayor, dejó el Ejército hacía años con la ley de Azaña, nunca tuvo una acción política, y se dedicó de lleno a la acción apostólica. Fue sacrificado en Santander por “odio a la fe” cuando visitaba a su madre y familia un día de verano. Dice un autor de el:

 “Era conocido en nuestra provincia (de Santander) porque durante su estancia en ella, no podía sustraerse a lo que él creía su ministerio, tomando parte en actos de la juventud de Acción Católica, en compañía del infatigable presidente de la U.D. de Juventudes Católicas de nuestra diócesis don Santiago Corral” (Fernando de la Lama Ruiz-Escajadillo, Mártires de la Montaña, 1994).

José Fermín Garralda Arizcun
Pamplona, 4 de diciembre de 2016














NOTICIA
Proceso de Beatificación de 80 personas por martirio en la Diócesis de Santander

AYER, día 3, se inició el proceso de beatificación de 80  católicos -79 de la Provincia de Santander y uno oriundo de Navarra que veraneaba en Suances-, por martirio en "odio a la Fe", sufrido en la persecución religiosa que tuvo lugar en esta Diócesis entre el 2 de agosto del 1936 y el 22 de agosto de 1937. La incoación del proceso colectivo ha llevado doce años de intenso trabajo al postulador P. Crescencio Palomino O.P., presente en el Acto.
El Acto eclesial, de naturaleza jurídica y finalidad exclusivamente religiosa, anunció en el tablón de la catedral, como “Apertura del proceso diocesano de beatificación de 80 mártires de la persecución religiosa en Cantabria durante el siglo XX”. Estos son los que dieron su vida por Cristo: 68 sacerdotes diocesanos, 3 religiosos carmelitas, 3 seminaristas y 6 laicos.
También se anunció la noticia a toda plana en “Diario Montañés”, y, aunque su titular recogía que eran 79 cántabros, en realidad los incluidos en el proceso eran 80, según hemos dicho.
Recogemos la carta a los diocesanos de mons. Manuel Sánchez Monge, tomada de la Web del Obispado de Santander.

Queridos diocesanos:
En fecha reciente hemos recibido de la Congregación para la Causa de los Santos el Nihil Obstat para la Causa de Beatificación que se está tramitando en nuestra diócesis sobre los mártires de la persecución religiosa que tuvo lugar entre el 2 de agosto del 1936 y el 22 de agosto de 1937.
La causa va encabezada por D. Francisco Fernández de Córdova (párroco de Santoña) y 69 compañeros mártires, entre los que se encuentran: 67 Sacerdotes Diocesanos, 3 Religiosos Carmelitas, 3 Seminaristas Diocesanos, y 6 Seglares comprometidos con la Iglesia de Santander.
Por ello, os comunico, que la apertura del proceso diocesano tendrá lugar en la S.I.B. Catedral de Santander a las 11.30 horas, del próximo día 3 de diciembre, que tendré el honor de presidir como Obispo de la Diócesis. Os invito a que participéis y animéis a participar a vuestras comunidades parroquiales en dicha apertura.
Os agradezco de antemano vuestra colaboración.
Un saludo afectuoso en el Señor
+ Manuel Sánchez Monge
Obispo de Santander

Fue ayer, día 3 de diciembre, cuando a las once y media se reunían en la S. I. catedral de Santander, ante los familiares e interesados, los Miembros de la Comisión encargada para este Proceso, presidido por el Sr. Obispo de Santander, junto al postulador saliente y entrante, un jurídico, el canciller, y dos notarios.

Antes de tomar asiento, los miembros de la Comisión y los fieles asistentes entonaron el “Veni, Creator Spiritus/ Mentes tuórum visita/ Imple supérma grátia,/ Quae Tu creásti péctora / (…)”.
El Sr. obispo dio la palabra al nuevo postulador actual, Padre  Benavente.

Intervención del sr. Postulador.
El P. don Alejandro Benavente realizó un resumen de todo lo desarrollado hasta entonces, y leyó una semblanza de las circunstancias del martirio sufrido por el señor párroco de Santoña el 27-XII-1936, que es quien encabeza la Causa, el pbro. Don Fco. González de Córdova.
Somos fieles a la grabación realizada, pero no transcribimos todo al pie de la letra para dejar así la última palabra al señor postulador.
Por el año 2002, Mons. José Villaplana inició los preparativos para iniciar el proceso de beatificación y canonización de los muchos sacerdotes que sufrieron la persecución religiosa siendo martirizados por ser sacerdotes y ejercer su ministerio sacerdotal.
Para ello el Sr. Obispo nombró el postulador de Jesús Cuesta Bedoya -ya fallecido- y buscó otras personas y colaboradores. En esta labor inicial que se puede llamar de campo, se creyó conveniente añadir a seminaristas y seglares, muy  comprometidos con la Iglesia. Después de confeccionar una lista de sacerdotes, seminaristas y seglares, y de haber cumplido con los requisitos legales para estos casos, mons. Villaplana consultó según debía a la Congregación para la Causas de los Santos el 28-X-2004. Esta contestó que se continuase la investigación y, al mismo tiempo, se abriese un procesículo para tomar declaración a las personas mayores para que no se perdiesen sus testimonios.
Considerando que en gran parte se había cumplido lo requerido por Roma, mons. Vicente Jiménez volvió a consultar a la Congregación a la Causa de los Santos para abrir la Causa. Y la respuesta del septiembre de 2006 fue afirmativa, es decir, que no había obstáculos para abrir el proceso: Nihil Obstat
La Causa está encabezada por un mártir de Santoña y lleva por título Fco. González de Córdova y compañeros mártires de la persecución religiosa. Incluye a 68 sacerdotes diocesanos, 3 religiosos carmelitas, 3 seminaristas diocesanos, y 6 seglares (entre ellos -añadimos- el padre de familia de origen navarro don Manuel Arizcun Moreno, que dejó esposa y nueve hijos). En total ascienden a 80
En esta Causa no van incluidos los sacerdotes de la zona Liébana que pertenecía a otra Diócesis, como tampoco los mártires que murieron en la diócesis de Santander y que también pertenecían a distintas Diócesis.
Como la Causa se extiende en 105 folios, sólo se leyó la biografía del pbro. Fco. González de Córdova (1888-1936) que cantó su primera Misa en 1911 y fue sacrificado en el barco-prisión “Alfonso Pérez” el 27-XII-1936.

La lectura efectuada tenía correlación con el texto siguiente, extraído del libro  de Fernando de la Lama Ruiz-Escajadillo, Mártires de la Montaña en nuestra Cruzada española de Liberación. 1936-1937, Santander, 271 pp. 

Una vez leídos ambos textos, don Alejandro Benavente presentó  el mandato que le acreditaba como postulador de la Causa. A continuación, intervino el Señor Obispo refiriéndose también al promotor de justicia ahí presente, y a continuación dispuso que el notario o canciller leyese su mandato creando la Comisión.
Comenzando por el sr. Obispo su presidente, los miembros de la recién creada Comisión realizaron los juramentos ante el crucifijo y los Santos Evangelios de ser justos y leales y de guardar secreto en el proceso. Se plasmaron las firmas y sellado de los documentos,  y el señor canciller dio lectura final al Acta de las actuaciones realizadas según Derecho.


El Acto jurídico  se cerró entonando los presentes la Salve.
A continuación hubo un rato para los parabienes y fotografías de familia.


El hijo menor de don Manuel Arizcun Moreno, don Miguel Ángel Arizcun Zozaya (Pamplona) y esposa, con el Sr. Obispo de Santander. Acudieron al Acto 15 familiares como nutrida representación d
e esta extensa familia navarra.
José Fermín Garralda Arizcun
Pamplona, 4 de diciembre de 2016

P.D. Este texto e imágenes han sido redactados y tomadas por el autor bajo su exclusiva responsabilidad. Ruego a quien desee que presente las debidas correcciones. JFG


APÉNDICE: Navarros beatificados con ocasión de la persecución religiosa de 1936-1939. Fuente: "La Verdad". Semanario diocesano, nº 3.678 (12-X-2007). 





sábado, 22 de octubre de 2016

José Javier Nagore Yárnoz

IN MEMORIAM

Homenaje a Nagore

A MEDIDA que se es más próximo, se ama más. Nagore fue amigo de aita Teodoro, al que le escribía preciosas dedicatorias en los trabajos que le obsequiaba (1). No pretendemos convencer a nadie sino informar de quién ha sido José Javier Nagore para muchos navarros y para los tradicionalistas y carlistas.

Navarrísimo o lisa y llanamente navarro; españolísimo o propiamente español, José Javier Nagore Yárnoz (1919 - 11-X-2016) fue un punto de referencia para todos, fiel al reinado social de Jesucristo, amigo de la Tradición, jurista y estudioso del Fuero de Navarra, amigo de España. Forjó su recia personalidad viviendo leal y intensamente las grandes realidades, principios e ideales, así como su profesión. Difundió con lealtad y fortaleza cristiana el significado religioso y civilizador de la Cruzada por Dios y por España de 1936. Demostró que los cruzados tuvieron razón, y que los principios católicos son universales, necesarios sobre todo en España, y la única vía de paz y  concordia. Demostró que también Navarra tiene razón frente al secesionismo del nacionalismo llamado vasco. Esta fue la columna vertebral de su vida, además de intentar ser santo con la gracia de Dios.

1.      Como tradicionalista navarro y sus publicaciones.
VOLUNTARIO de primera hora con 17 años en Radio Requeté de Campaña, Primera Brigada de Navarra, luchó en los frentes de Guipúzcoa, Vizcaya, Aragón y Cataluña. Estuvo casado y tuvo cinco hijos.


En 1936 los de su generación se enfrentaron al comunismo, al que ganaron. Después construyeron la paz y el desarrollo como nunca lo tuvo España. Vió con buenos ojos coyunturalmente el Régimen establecido, como el ministro de justicia y presidente del Consejo de Estado, Antonio Mª de Oriol y Urquijo (+ 1996). Durante años oirá las mentiras de la propaganda dirigida a todo un pueblo sobre 1936,  y será testigo de claudicaciones en la fidelidad y los principios. No se resignó a la paulatina pérdida de la Fe católica en España por dejadez de los buenos, ni a su desmoronamiento al abandonar la verdad católica (Menéndez Pelayo).
Decimos que sobre todo fue tradicionalista. Por su pensar, ser requeté en la Cruzada, y su amistad con Álvaro D’Ors (+ 2004) y Fco. Javier de Lizarza (+ 2007), también fue carlista de convicción, aunque hay obituarios que omiten este aspecto nuclear. El Carlismo firme y declarado de Álvaro D’Ors se silenciará en la Universidad de Navarra, como si fuese un tema tabú, ajeno a su magisterio y personalismo de juventud. 
José Javier Nagore perteneció a la Comunión Tradicionalista Carlista de Navarra desde 1986, año de la reunión de todos los carlistas en el Congreso de El Escorial. Fue presidente de la CTC de Navarra del 18-XI-1990 hasta el 11-III-1995. Desde 1986 hasta hace muy pocos años fue consejero nacional de la CTC con Álvaro D’Ors, Garisoain, de Orbe, Arellano, Bermejo y Garralda. Afiliado a la CTC hasta su fallecimiento, manifestó su constante generosidad económica. 


Nagore estuvo presente en las Fiestas de la Juventud Carlista de Pamplona para celebrar la Inmaculada Concepción el domingo siguiente a la Octava por privilegio de S.S. Pío X, impartiendo lecciones de derecho político. Asiste durante muchos años al Via Crucis de Isusquiza (Landa, Álava) en septiembre, y a la reunión de Haro (La Rioja) el 25 de julio, acompañado de Fco. Javier Lizarza, también después de fallecer éste. Redactó durante muchos años el manifiesto carlista de Isusquiza (Álava). De ello da fe el buen amigo alavés Ángel Armentia Salazar en el boletín “El Babazorro” –que ya va por el nº 137- del Círculo Tradicionalista Cultural “San Prudencio”. En Isusquiza ha sido asiduo el concejal de Leiza Silvestre Zubitur, el poeta Pello Urquiola Cestau etc.


Reunió cada año a sus compañeros de Armas supervivientes de Radio Requeté de Campaña, bajando de 25 hasta dos, en localidades de Navarra y Guipúzcoa. Conservo fotografías de esas reuniones los muchos años que acudió aita Teodoro Garralda Goyena. En una ocasión, siendo muy pequeños, nos asomábamos al balcón de la Calle Bergamín nº 25 para ver si llegaba aita, porque se retrasaba y la maye estaba muy preocupada. Sí, anochecía y aita siempre estaba en casa antes del anochecer. Había ido lejos, a Guipúzcoa, a una reunión con Nagore. “- Salid, niños, a ver si viene aita” –y así una y otra vez al balcón, con cierta angustia de pequeños-. Las reuniones eran de unas 25 personas y algunas de ellas fueron en Alsasua (1964), Elorrio (1970), Estella (1952), Pamplona (1955, 61º reunión el 24-IX-1999), Rincón de Soto (1966), Vergara (1951, 1956, 1961), Zarauz (1959, 1960, 1967, 1968). Otros años fueron en Eguaras etc.
Autor de En la Primera de Navarra (1981), unas memorias de guerra con cinco reediciones, la última titulada Luchábamos sin odio (2010), que está enriquecida con mapas y fotografías (2010). Esta última fue presentada en el hermoso salón del ático de El Corte Inglés de Pamplona el 13-V-2011. Poco antes, se reeditó en 2006, en un libro colectivo realizado con otros autores como Lizarza Iribarren, Ramón Salas Larrazábal, García Serrano y Álvaro d’Ors, titulado Navarra fue la primera: 1936-1939, con prólogo de Stanley G. Payne.

Fue autor del ensayo  Defensa de la navarridad (1987), y de “La Historia de una dejación (La Cruz Laureada de San Fernando en el escudo de Navarra)” (1997). De 1990 a 2006 escribió seis documentados e interesantes folletos sobre los requetés en la Cruzada: “Espíritu y vida en los Tercios de requetés. La guerra de España (1936-1939) (1990), “¡Cantan siempre al avanzar! (Historia breve de los tercios de Lácar y Montejurra)” (1990, reed. 1997), “¡Gure banderá, España’ren! (Nuestra bandera, ¡he aquí España!). “Los Tercios de requetés de Guipúzcoa y Vizcaya en la guerra de 1936-1939” (2002), “Los requetés alaveses en la guerra de España de 1936” (2003), “El 4º Tercio de Navarra: el Tercio de Requetés de San Miguel” (2004), y “Los tres Tercios de Requetés laureados de San Fernando en la guerra de España de 1936” (2006).
También es autor de libros de literatura como Versos de Cumbres (1982) y Nuevos diálogos “al otamenar” (1988), así como de viajes (A Roma con Francisco y Javier. Diario de dos caminantes (20 marzo a 7 mayo 1953, publicado en 1978). Su pasión fue la montaña que compartió con sus amigos.
Escribe sobre Derecho, Navarra y la "Navarridad" en el "El Pensamiento Navarro" (1975-1981), el diario “El Alcázar”, y "Ahora Información" (seud. Areyto). A diferencia de Rafael Gambra, con el que tantas cosas le unieron, no se tuvo la dicha de que colaborase en el quincenal tradicionalista pero no político “Siempre P’alante”.


En casa seguimos creciendo con Nagore como punto de referencia en el ámbito de la amistad y del prototipo del navarro. Más tarde aprendimos de él en la lucha frente al separatismo mal llamado vasco en sus artículos de “El Pensamiento Navarro”, en la fundación de Alianza Foral Navarra, en sus estudios de Derecho Foral. También escribirá esporádicamente en “Diario de Navarra” sobre el Fuero (en agradecimiento a “Antonio Mª de Oriol y Urquijo”, el 24-III-1996 por hacer culminar el Fuero Nuevo en la Ley 1/1973 de 10 de marzo; “Confrafuero” 11-V-2010 sobre la aplicación de la ley estatal del aborto). Será el alma mater de la Fundación Socio Cultural Leyre con sede en su despacho de Paulino Caballero.
Fue muy activo frente a los intentos de Mons. José María Cirarda Lachiondo, arzobispo de Pamplona, de crear la Diócesis vasca incluyendo en ella Navarra, aunando fuerzas con “El Pensamiento Navarro” y Nemesio Cortés Izal, las Comisiones de Navarros promovidas por Lizarza, la Unión Seglar San Fco. Javier, el círculo carlista Círculo Familiar Virgen del Camino, etc. entre 1978 y 1981.


En resumen: fue carlista y se sintió y declaró como tal como Álvaro D’Ors aunque ello se silencie en las tertulias de gente acomodada de Pamplona, y en el ámbito intelectual. Ambos fueron voluntarios en la Cruzada y carlistas de convicción y activos durante toda su vida.


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2. El jurista: cargos, recopilador y publicaciones.
AMPLIO de miras, Nagore ha estado con todos los tradicionalistas de España por Dios y por España, y, en Navarra, por los Fueros. Como foralista no constitucionalista afirmó los Fueros sin distorsiones o traiciones ocultas de quienes han vivido de la política.
Para él, los Fueros no se subordinan a la Constitución de 1978, ni a las actuales leyes de Navarra pues no pocas de ellas son un contrafuero. Solía repetir que el Fuero es un derecho propio no concedido sino reconocido por el resto de España y sus instituciones, mientras que el estatuto de autonomía es una delegación del Estado. He aquí dos concepciones radicalmente distintas, la propia de la tradición o bien de la revolución francesa y el nacionalismo vasco respectivamente. El Fuero reconoce la presencia explícita de Dios en las Instituciones políticas, se subordina a las leyes natural y de la Iglesia, a las buenas costumbres, y expresa una forma de ser español.
Fue jurista, notario desde 1944 en Segura (Guipúzcoa), Alsasua y Pamplona, Decano del Colegio Notarial de Pamplona, Vocal de la Comisión General de Codificación, del Consejo de Estudios de Derecho Navarro, Consejero Foral (1964-1970) y corredactor de la compilación del Fuero Nuevo. Alcanzó el doctorado con  la monografía Historia del Fuero Nuevo de Navarra (1994, 678 pp). Fue corredactor de esta compilación que es el Fuero Nuevo, como parte de un grupo de juristas, entre ellos los hermanos Jesús y Rafael Aizpún Tuero, José Arregui Gil (+ 2016), José Miguel Arriaga Segarra, Amadeo de Fuenmayor, Juan García-Granero, José Luis Iribarren, José Lecumberri, José-Javier López Jacoiste, José Luis Los Arcos Elío (+ 1994), Álvaro d'Ors, Fco. Salinas Quijada (2006), Juan Santamaría Ansa, Fco. Sancho Rebullida, Ignacio Ruiz de Galarreta etc. 

Escribió trabajos de Derecho civil y foral. Es coautor de la Recopilación privada del Derecho privado y Foral de Navarra (Pamplona, 1967). Autor de El notario, las obligaciones y los contratos en el Fuero Nuevo de Navarra (1975), de las Leyes 42 a 81, y 82 a 147 del Fuero Nuevo de Navarra, y de “Los Fueros de Navarra” (1964). Redacta con profundidad la “Cartilla de la foralidad navarra” (1998). Colabora en las revistas Príncipe de Viana, Anuario de Derecho Foral. Escribe sobre Derecho Foral y la naturaleza de Navarra en la revista Verbo (ed. Speiro).
Para él todo historiador debía de ser defensor del Fuero. Así reza la dedicatoria al libro Historia del Fuero Nuevo de Navarra que nos regaló: “A José Fermín Garralda, historiador y defensor del Fuero navarro –como debe ser todo historiador-, con el abrazo de un viejo amigo. J. Javier Nagore, Pamplona 30-X-02”· Viejo amigo porque lo era de aita Teodoro.























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3. Despedida.
De Nagore destacamos su unidad de vida, su independencia del qué dirán, su coherencia en todos sus ámbitos, su carácter polifacético, su memoria histórica, sus vinculaciones y raíces. Hombre de espíritu riguroso, ordenado, notario del Derecho y de la realidad, preciso en el decir y con un talante poético cuando las circunstancias lo requerían. Escribe en A Roma con Francisco y Javier: “He aquí –pensamos- cómo las hazañas se conservan en la memoria de los pueblos y cómo la nuestra –cuando seamos polvo- formará parte de las tradiciones de Ornaisons” (p. 45, subraya aita Teodoro). Con una profunda visión sobrenatural, unía lo terreno y lo divino.
Tengo en José Javier Nagore al prototipo del navarro, para quien sigue con plena vigencia el “Benedictus dominus Deus meus”, que reza la leyenda del antiguo escudo del Reino de Navarra, y el “Pro libertate patria gens libera state” que enuncia la Divisa de los Infanzones de Obanos. Ambas inscripciones se encuentras a ambos lados de la puerta principal del palacio de Navarra. Esperemos que los nacional-separatistas en el poder ejecutivo no las piquen como han hecho con la laureada del escudo que estaba en el tímpano del frontis, y que ganaros los voluntarios navarros, entre ellos Javier Nagore.  
La Hermandad (canónica) de Caballeros Voluntarios de la Cruz, de la que fue miembro, celebró su funeral en la cripta del monumento de Navarra a sus muertos en la Cruzada el 20 de octubre.


Compañero de Armas y amigo de aita Teodoro en Radio Requeté de Campaña, defendiste el reinado social de Jesucristo, ganaste la laureada del escudo de Navarra , trabajaste como notario y jurista en la recopilación del Fuero Nuevo, mantuviste vivo el Fuero navarro y la "navarridad" frente a las tendencia separatistas y constitucionalistas. Por todo ello "Ante Dios nunca serás héroe anónimo".
Que Dios Padre te acoja en Su misericordia, mientras tu ejemplo se queda en nosotros, y tu persona permanece en nuestro  recuerdo.
Rogamos una oración por su alma. Nuestro más sentido pésame a su familia. Descanse en paz.

José Fermín Garralda Arizcun
Dr. en historia


Galería de fotos de algunas reuniones de Radio Requeté de Campaña. Archivo fotográfico de J. F. Garralda

(1)                       “A Teodoro –“don de Dios”- gran amigo y más que amigo, por fiel compañero de guerra y de paz, con el fuerte abrazo de uno de los dos “romeros” cuyas andanzas se cuentan en este librico. J. Javier. Pamplona 10-9-1979”. Aita Teodoro contaba que podía haber ido con los dos romeros pero que le fue prácticamente imposible. Otras dedicatorias tienen un contenido parecido. 

Texto y fotografías: prohibido reproducir sin permiso del autor, hay derechos de autor.